Bronceado artificial en cabinas de bronceado

En esta época, cuando llega “la caída del abrigo”, es frecuente que muchas personas quieran lucir una piel bronceada. Tienen tres opciones: tomar el sol, tomar “rayos UVA” o “autobroncearse”. Ahora nos ocuparemos del bronceado con rayos UVA en las “cabinas de bronceado”.

El motivo de este post es que cada vez es más frecuente su uso por adolescentes y persona jóvenes, incluso niñas, como el caso reciente de una niña que nos viene a consulta después de que su madre la llevase a un “salón de bronceado” para que estuviese morena el día de su comunión.

Este bronceado se consigue mediante la exposición a radiación ultravioleta (RUV) procedente de fuentes artificiales de UV, tubos o lámparas. El funcionamiento y control de estos centros está regulado por el Real Decreto 1002/2002, de 27 de septiembre del 2002. (disponible en : http://www.boe.es/boe/dias/2002/10/10/pdfs/A35771-35774.pdf)

Efectos secundarios:

–        A corto plazo, quemaduras, generalmente superficiales, consecuencia bien de una exposición inadecuada (mayor tiempo de exposición), al mal estado del equipo o a que el usuario/a estuviese tomando algún medicamento fototóxico (antibióticos, analgésicos, etc)

–        A largo plazo, cáncer cutáneo especialmente melanoma.

Recientemente en la revista JAMA-Dermatology (Lazovich D et al.Association Between Indoor Tanning and Melanoma in Younger Men and Women. JAMA Dermatol.2016;152(3):268-75) se demuestra la asociación entre melanoma y uso de cabinas de bronceado, con un riesgo mayor en mujeres que en hombres.

En el RD 1002/2002 que regula la venta y utilización de aparatos de bronceado mediante radiaciones ultravioletas, se establecen unas normas de las que destacamos solo algunas:

–        Prohibido a menores de 18 años (Art.7).

–        Necesidad de un “consentimiento informado” (Att.9).

–        Necesidad de gafas de protección adecuadas que facilita el centro.

–        En el Art 13 se regula la publicidad: “… debe ir acompañada del siguiente mensaje: «Los rayos de los aparatos de bronceado UV pueden afectar a la piel y a los ojos. Estos efectos dependen de la naturaleza y de la intensidad de los rayos, así como de la sensibilidad de la piel de las personas». No se podrá, en ningún caso, hacer referencia a efectos curativos, preventivos o beneficiosos para la salud, ni alusiones sobre ausencia de riesgo”.

–        En el Art. 3 se establecen “limitaciones” de forma que se prohíben expresamente radiaciones con longitud de onda inferior a 295 nm.

Sólo recordar que las radiaciones más eficaces para producir alteraciones en el ADN y por tanto cáncer de piel son las de 300 nm.